El abuso que sufrió una menor de nueve años en una escuela de Trancas llevó a que sus padres solicitaran a las autoridades del establecimiento que se colocara una pared o una tela metálica para que los alumnos del secundario no circulen por los mismos espacios que los chicos del primario.

La ministra de Educación, Silvia Rojkés de Temkin, se refirió al caso, ocurrido a principios de mayo en el que se acusó a un adolescente de 14 años, y consideró que la medida no ayudará a resolver la situación, ya que los chicos comparten espacio públicos fuera del ámbito escolar.

"Es una comunidad chica, donde todos se conocen. Poner una tapia o colocar un alambrado no servirá. Lo importante es trabajar en la contención de ambos menores implicados, de sus familias, y en la concientización de los habitantes de la comunidad. Y en eso estamos trabajando, desde el comienzo, con la ayuda del gabinete de la escuela y con los psicólogos del Caps", explicó la funcionaria en diálogo con LA GACETA.

Además, señaló que la familia recibió, desde el principio, el apoyo de las autoridades de la institución, ya que se permitió que la menor fuera cambiada de turno. "No nos gusta que ocurran estas cosas en las escuelas. Lamentamos lo que pasó y vamos a reforzar la tareas de asistencia. Lo que buscamos es proteger a los dos menores. Siempre estamos trabajando para eso", subrayó.

El caso
Según relataron sus padres, la niña pidió permiso a la maestra para ir al baño. Cuando ingresaba a los sanitarios, un alumno del secundario le tapó la boca, la introdujo por la fuerza, le bajó los pantalones y la tocó. Los padres de la niña denunciaron lo ocurrido, tras lo cual se inició una investigación. Finalmente, el acusado fue sobreseído, por tratarse de un menor de edad.

"Mi hija intentó resistirse al abuso, pero no pudo evitar que la tocara. Después él la amenazó que si decía algo nos mataría a mí y a mi esposa", contó el padre. La menor lo había reconocido cuando se retiró de los sanitarios, que están ubicados en el sector del nivel primario.

En julio, la víctima fue sometida a una cámara Gesell. Mediante este estudio, pudo contarle a una psicóloga del Poder Judicial todo lo sucedido. En la charla describió que luego del abuso, el joven la tocó cuando ella salía de la iglesia del pueblo donde viven, y que unas semanas después la correteó durante un recreo.

Luego de radicar la denuncia, los padres decidieron cambiarla al turno tarde, pero la niña no pudo acostumbrarse a los nuevos compañeros, por lo que regresó a cursar por la mañana. Desde entonces, su madre la acompaña durante los recreos.

El fiscal de Instrucción de la VII° Nominación, Arnoldo Suasnábar, solicitó al juez de Menores, Raúl Ruiz, que el adolescente sea sobreseído, basándose en el artículo 1 de la ley 22.278, que establece que no es punible el menor que no haya cumplido 16 años. Los progenitores de la víctima también pidieron a las autoridades que el agresor sea cambiado al turno noche. En el pueblo no hay otro establecimiento educativo. "Nosotros no tuvimos ninguna ayuda. La única vez que mi hija charló con una psicóloga fue durante la cámara Gesell", expresó el padre de la víctima. LA GACETA ©